miércoles, 9 de abril de 2008

La Política de los Autores o el verdadero amor por el cine


Hurgando en mi modesta biblioteca días atrás me he reecontrado con un libro desvencijado por el uso excesivo, una de esas perlas que además de ayudarme en su momento a comprender un poco mejor la obra de algunos de los grandes cineastas, también contribuyó a forjar definitivamente mi amor por el cine.

Publicado en 1974 por la editorial Ayuso de la librería Fuentetaja y acompañado por un magnífico prólogo de César Santos Fontela, La Política de los Autores recoge las entrevistas realizadas por la plana mayor de Cahiers du Cinema a diez grandes directores como Fritz Lang, Jean Renoir, Howard Hawks, Roberto Rossellini, Luis Buñuel, Michelangelo Antonioni, Carl T. Dreyer, Robert Bresson y Alfred Hitchcock.

En primer lugar hay que recordar que la revista francesa Cahiers Du Cinema se convirtió en las décadas de los 50 y los 60 en una férrea referencia en el terreno de la crítica cinematiográfica. Liderados por André Bazin, un grupo de cinéfilos entre los que se contaban Claude Chabrol, François Truffaut, Jacques Rivette, Eric Rhomer y Jean-Luc Godard (mas adelante todos ellos se convirtieron a su vez en cineastas formando el núcleo principal de la nouvelle vague) sentaron las bases de lo que era un autor. En palabras del propio Rhomer: "el nombre del realizador ocupa el puesto de honor en los carteles, y ello es justo. Ya sé que 'la paternidad absoluta del menor detalle' no se le otorga al mismo tiempo que su carnet profesional. Él es quien ha de conquistarla, y hemos de hacer constar que la logra si tiene un mínimo de carácter, de autoridad, de genio... Para él, el film es una arquitectura cuyas piedras no son - no deben ser - hijas de su propia carne. Nadie le niega el derecho de grabar su nombre en la base del monumento incluso si él no ha manejado la llana o el nivel."

Lo que, en definitiva, defendían este grupo de franceses locos por el cine era que cineastas como Fritz Lang, Howard Hawks o Alfred Hitchcock, hasta entonces considerados meros artesanos, eran autores con mayúsculas y a pesar de que a veces al origen de las películas que rodaban no estaba en ellos mismos, siempre trasladaban a esas películas su impronta personal a través de su mirada y de su estilo.

Las entrevistas contenidas en el libro son trabajos rigurosos llevados a cabo por hombres que, al margen de que se pueda estar de acuerdo con sus gustos y opiniones, saben de qué hablan y conocen al detalle la obra de los autores a los que se enfrentan. Tanto en las preguntas planteadas desde la admiración y el respeto, como en las respuestas que van de los detalles técnicos y artísticos hasta reflexiones sobre el arte y la vida, se respira un amor sincero por el cine.

Podemos encontrar revelaciones sorprendentes como las del grandilocuente Orson Welles cuando se le pide su opinión de otros cineastas:

"Me salí del cine después de ver los cuatro primeros rollos de Rebelde sin Causa; me enfurezco sólo con pensar en ése film...

...¿Qué piensa de Vincent Minelli?

Vamos, vamos, estamos hablando en serio. Estamos hablando de cineastas...

...¿Y Rossellini?

De ése he visto todos sus films. Es un aficionado. Los films de Rosellini demuestran únicamente que los italianos son actores natos y que en Italia basta con tomar una cámara y rodar a la gente para que se pueda creer que uno es director de cine."

Hay afirmaciones apasionadas de Fritz Lang sobre aspectos teóricos: "Pienso que cuando se tiene una teoría sobre algo uno ya está muerto. No tengo tiempo de pensar en teorías. Se deben crear emociones, no crear a partir de reglas. Trabajar con reglas es trabajar con la experiencia, es caer en la rutina."

Sorprendente resulta la crítica despiadada de Hitchcock a la que se supone que fué una de sus actrices favoritas: "Olivier lo hace muy bien. No sé si la Bergman lo hace como debiera en Atormentada. Pienso que no muy bien. Se trata de Hitchcock desarmado en manos del actor. Esto no da buen resultado."

Y hay también hermosas refexiones del gran Jean Renoir sobre la durabilidad y la finalidad del arte: "...pero al final llegará un día en el que el Partenón no existirá. Me pregunto si no constituirá una aproximación mas honesta a eso que llamamos obras de arte, el saber que una obra de arte es provisional y que desparecerá, y que en realidad, aunque todo sea relativo, no existe una gran diferencia entre una obra arquitectónica construida en sólido mármol y un artículo de periódico que se imprime en papel y se arroja a la basura al día siguiente. He llegado incluso a preguntarme si la única justificación de la obra de arte no será el bien que puede reportar a los hombres..."
En fin, artistas o artesanos, entrevistados o entrevistadores, todos pueden presumir de genio y figura, de eso si que no cabe duda.

He investigado pen la red la manera de conseguir álgún ejemplar de La Política de los Autores ya que se trata de un libro publicado hace mas de treinta años. Solo se pueden conseguir ejemplares de segunda mano en http://www.iberlibro.com/ que van de los 12 a los 15 euros.

3 comentarios:

hombredebarro dijo...

Una muy interesante reseña, sobre todo porque se trata de un libro al que la actualidad no le facilita el acceso. De cualquier manera das la forma de conseguirlo. Las palabras que destacas de los cineastas sirven para provocar nuestra curiosidad.
Un saludo.

Jose Noguera dijo...

Muchas gracias por tu comentario Hombredebarro. Las palabras que destaco solo son un mínimo ejemplo, porque hay mucho mas. Por ejemplo en una de las entrevistas realizadas Hitchcock anuncia que su próximo proyecto es una película en blanco y negro titulada Psycho. Por cierto, paso a incluir la dirección de tu blog en la lista de contactos del mío.
Un saludo
Un saludo.

Anónimo dijo...

Hola pues aquí os pongo un sitio donde conseguirlo en la actualidad:

http://acciocultural.org/index.php?main_page=product_book_info&cPath=1_71&products_id=1630&zenid=b360b494e2f9f129fe3fe2fc0a281e75

Es la libreria www.acciocultural.org

Saluten compis y buena crítica