lunes, 31 de marzo de 2008

El Hombre Esponja, un corto huérfano de Juan Antonio Bayona

Hace algunos años tuve la oportunidad de ver en un programa especial de Digital + El Hombre Esponja (2002), un cortometraje basado en el relato The Laughing Man o El Hombre Que Ríe incluído en el libro Nueve Cuentos de J. D. Salinger. Una vez terminado el corto me tragué los títulos de crédito y comprobé asombrado que no se hacía ninguna referencia al escritor neoyorquino autor del clásico El Guardián Entre El Centeno, vamos que los guionistas (eran dos) firmaban como si se tratase de un guión original. Volví a releer el relato para comprobar indignado que no solo era un guión basado en el cuento, sino que los guionistas y el director habían llevado el cuento a la pantalla con todo detalle, lo único que cambiaba era el título del mismo. Pese a mi indignación dejé correr el asunto porque tengo mala memoria y no me había dado tiempo a tomar nota de los responsables del asunto.
La semana pasada volví a acordarme del asunto y busqué el título del corto en http://www.imdb.com/ la mejor base de datos de cine que hay en la red. Mi sorpresa fue mayúscula al descubrir que los guionistas son Luis Segura y un tal Juan Antonio Bayona, éste último además también es el director y como produtora figura Canal +.

No tengo nada personal contra Juan Antonio Bayona, ni siquiera he visto El Orfanato, como tampoco tengo nada muy claro sobre los derechos de propiedad intelectual. Es probable que no estuvieran obligados a mencionar a Sallinger en los créditos, pero la verdad es que me parece un poco desvergonzado no hacerlo, especialmente cuando he visto versiones de El Rey Lear o de Grandes Expectativas que, pese a resultar bastante obvias y a no tener obligación legal de hacerlo, no olvidaban mencionar a Shakespeare o a Dickens como autores de los textos originales. Es algo que me parece que se debe hacer como muestra de respeto y gratitud.

Por lo tanto dejo aquí constancia del "olvido" del amigo Bayona y de su cortometraje huérfano de autor original para quien le interese. He investigado por la red pero no he encontrado ninguna página web oficial de Juan Antonio Bayona donde se pueda dejar algún correo, lo único que he encontrado es la ficha de El Hombre Esponja en Imdb con un apartado dedicado a comentarios de usuarios, en el que un tal Amobla hace referencia también al "olvido".

Yo también voy a dejar un comentario para apoyar a Amobla y os animo a que lo hagáis también vosotros. La única pega es que hay que escribirlo en inglés. La dirección es www.imdb.com/title/tt0347186/usercomments. Por último decir que el libro Nueve Cuentos de J.D. Salinger está publicado en castellano por Alianza Editorial y por Edhasa y contiene algunos relatos francamente buenos.


jueves, 27 de marzo de 2008

El Verano del Cohete de Ray Bradbury



Como blogger principiante que soy, antes de empezar a publicar en Anarquista de Salón consulté con un amigo todo lo referente a las cuestiones relacionadas con la propiedad intelectual. He llevado a la práctica sus indicaciones respecto a fotografías y vídeos pero no consigo (o no quiero)recordar con exactitud lo que me dijo en cuanto a citas y textos literarios. Sea como sea, no puedo resistir la tentación de publicar el prodigioso primer capítulo de "Crónicas Marcianas" de Ray Bradbury. Puede que al leer éste breve fragmento alguien se anime a comprar y leer el libro. Se puede encontrar en la colección de bolsillo de Minotauro.


ENERO DE 1999
El verano del cohete

Un minuto antes era invierno en Ohio; las puertas y las ventanas estaban cerradas, la escarcha empañaba los vidrios, los carámbanos bordeaban los techos, los niños esquiaban en las pendientes; las mujeres envueltas en abrigos de piel caminaban pesadamente por las calles heladas como grandes osos negros.

Y de pronto, una larga ola de calor atravesó el pueblo; una marea de aire cálido, como si alguien hubiera dejado abierta la puerta de un horno. El calor latió entre las casas y los arbustos y los niños. Los carámabanos cayeron, se quebraron y se fundieron. Las puertas se abrieron de par en par; las ventanas se levantaron; los niños se quitaron las ropas de lana; las mujeres guardaron en los armarios los disfraces de oso; la nieve se derritió, descubriendo los prados verdes y antiguos del último verano.

El verano del cohete. Las palabras corrieron de boca en boca por las casas abiertas y ventiladas. El verano del cohete. El caluroso aire desértico cambió los dibujos de la escarcha en los vidrios, borrando la obra de arte. Los esquíes y los trineos fueron de pronto inútiles. La nieve, que caía sobre el pueblo desde los cielos helados , llegaba al suelo transformada en una lluvia tórrida.

El verano del cohete. La gente se asomaba a los porches goteantes y observaba el cielo, cada vez más rojo.

El cohete, instalado en la plataforma de lanzamiento, soplaba rosadas nubes de fuego y calor de horno. El cohete se alzaba en la fría mañana de invierno, creaba verano con cada aliento de los poderosos escapes. El cohete transformaba los climas, y durante unos instantes fue verano en la tierra...


Traducción de Francisco Abelenda.

martes, 25 de marzo de 2008

Rafael Azcona el mas grande entre los guionistas españoles


Hoy a los 81 años de edad ha fallecido Rafael Azcona el mas grande entre los guionistas del cine español. Un autor que retrató con irónica maestría la miseria intelectual y moral de la España de la posguerra en guiones inolvidables como El Pisito, El Cochecito, Plácido o El Verdugo. Con el reciente fallecimiento de Fernán Gómez aún fresco en la memoria, la muerte de Rafael Azcona es otro duro varapalo para nuestra cultura. Un minuto de silencio, por favor, en memoria del mas grande de nuestros guionistas.

viernes, 14 de marzo de 2008

Trouble Man de Marvin Gaye


Cuentan los entendidos que allá por la década de los 70 algunos de los grandes estudios de Hollywood como MGM buscaban una solución urgente a sus graves problemas económicos y fueron a encontrarla en la explotación del hasta entonces menospreciado público afroamericano. Nació así todo un subgénero cinematográfico llamado blaxploitation que tuvo sus momentos álgidos con Shaft (1971), Hit Man (1972), Superfly (1972), Cleoptara Jones (1973) o Foxy Brown (1974), películas que catapultaron a un fugaz estrellato a actores de color como Richard Roundtree, Pam Grier, Ron O'Neal o Tamara Dobson. Eso sí, salvo alguna rara excepción como Gordon Parks, el juguete estuvo siempre en manos de cineastas de raza blanca.
Cuentan también que, una vez superados los problemas financieros, los grandes estudios volvieron a olvidarse de sus estrellas de color, viéndose éstos nuevamente relegados a la segunda división; basta ver el listado de películas protagonizadas por Pam Grier hasta que Tarantino la devolvió a la luz de los focos interpretando a Jackie Brown. Si bien en el apartado puramente cinematográfico (se ponga como se ponga Tarantino), la calidad de aquellas películas es bastante cuestionable, entre sus bandas sonoras se pueden encontrar auténticos clásicos del género como las que compusieron e interpretaron Isaac Hayes para Shaft, Curtis Mayfield para Superfly, Quincy Jones para They Call Me Mister Tibbs o Marvin Gaye para Trouble Man.

Publicada en 1972 por el legendario sello Tamla Motown, la banda sonora de Trouble Man es un disco cuyo brillo quizá haya quedado algo menguado por la enorme repercusión de su predecesor What's Going On (1971) considerado uno de los álbumes mas influyentes de la música popular, y de Let's Get In On otro de los grandes discos del artista de Washington D.C. que fue publicado un año después y terminó por convertirse en su mayor éxito de ventas.

Aunque la película dirigida por Ivan Dixon y protagonizada por Robert Hooks no trasciende las coordenadas propias del producto blaxploitation (detective super cool y muy machote se enfrenta a gangsters y policía dejando en el camino un reguero de cadáveres y guapas mujeres seducidas), la banda sonora compuesta por Marvin Gaye se desmarca bastante de la épica habitual del género para inlcinarse hacia territorios mas cercanos al jazz.
Con el propio Gaye ocupándose del piano y los sintetizadores y Trevor Lawrence de los saxos alto, tenor y barítono, Trouble Man es un álbum en el que conviven la voluptuosa sensualidad marca de la casa en Main Theme From Trouble Man o el único tema vocal que da título al disco, las atmósferas aterciopeladas en Poor Abbey Walsh, The Break In y Cleo's Apartment, y elegantes medios tiempos cargados de groove como la espléndida T Stands For Trouble. La mención especial es para T Plays It Cool, pura fantasía ensoñadora con la percusión al trote, un Moog sincopado rellenando espacios y el saxo de Lawrence dibujando la melodía. En mi opinión uno de los mejores temas compuestos por Marvin Gaye a lo largo de su prolífica carrera, lo que ya es mucho decir.

martes, 11 de marzo de 2008

Quimera 292 - El efecto Monzó

Ya está en la calle el número 292 de la revista de literatura Quimera. El dossier de este nuevo número se titula El efecto Monzó y está dedicado (obviamente) al escritor barcelonés Quim Monzó. Inlcuye una entrevista con él, opiniones sobre su obra de sus traductores al ruso, al francés y al alemán, y el relato El Señor Beneset adelanto exclusivo de Mil Cretinos su nuevo libro que publicará próximamente la editorial Anagrama. Yo ya tengo mi ejemplar aunque todavía no he tenido tiempo de leerlo.

viernes, 7 de marzo de 2008

El Quimérico Inquilino de Roman Polanski



Para hablar de Roman Polanski (Paris 1933) es conveniente dar un pequeño rodeo evitando la imagen de cineasta conformista y sometido por la industria que nos ha ofrecido en sus tres últimos trabajos: "Oliver Twist" (2006) correcta adaptación del clásico de Dickens, "El Pianista" cinta bastante aséptica aunque aclamada por público y crítica y "La Novena Puerta" (1999) inocua e irrelevante adapatación de "El Club Dumas" de Pérez-Reverte. Mucho mas allá de la insipidez de sus películas mas recientes la obra de Polanski ha estado casi siempre marcada por el riesgo y ha sido siempre un fiel reflejo de su universo personal como corresponde a todo autor que se precie.


Después de haber conquistado el mercado norteamericano con "El Baile de los Vampiros" (1967), "Rosemary's Baby" (1969) y "Chinatown" (1974), Polanski regresó a París para embarcarse en el rodaje de "Le Locataire" cuyo guión, basado en la novela "Le Locataire Quimérique" de Roland Topor, había escrito junto a su colaborador habitual Gerard Brach. Estrenada en el festival de Cannes de 1976, "Le Locataire" fué inicialmente un fracaso en lo que a crítica y público se refiere, pero con el paso del tiempo terminó por convertirse en una cinta de culto.


"El Quimérico Inquilino" cierra lo que algunos han llamdo la trilogía de los apartamentos que se inicia con su segundo largometraje "Repulsión" (1965) y continúa con "Rosemary's Baby" en España estrenada con el título "La Semilla del Diablo". A través de la historia de Trelkowski, un judío parisino que visita un apartamento en alquiler cuya anterior propietaria acaba de salir de un coma profundo después de tirarse por la ventana, Polanski nos sumerge en al ambiente claustrofóbico de una extarña comunidad de vecinos, para indagar en los temas habituales de su filmografía: la fragilidad de la propia identidad enfrentada con un colectivo, la ambiguedad de la verdad, la delgada línea que separa la cordura de la paranoia.


La película se inicia con un inquietante plano secuencia que recorre las ventanas de los apartamentos de la comunidad de vecinos donde transcurre la acción. Desde ahí hasta el final asistimos al imparable proceso de desintegración de Trelkowski entre pinceladas de humor negro y detalles sumamente reveladores que no desvelaré para no destripar la película a aquellos que todavía no la hayan visto. La magistral interpretación del propio Polanski, acompañado por secundarios de la talla de Isabelle Adjani, Shelley Winters o Melvyn Douglas, además de la magnífica banda sonora de Philippe Sarde y la sobria fotografía de Sven Nykvist ayudan a moldear esta obra turbadora, asfixiante y genial, para mi la cumbre de este gran director polaco.


miércoles, 5 de marzo de 2008

4 músicos y 80 privilegiados - The Chevelles en concierto

Por mucho que se empeñen las editoriales, los medios de comunicación y gran parte del público, la música, la literatura, el cine... no tienen nada que ver con las cifras. Eso ha sido siempre así y así seguirá siendo mientras haya gente dispuesta a generar emoción y gente dispuesta a compartirla. Porque la emoción es lo que verdaderamente importa, lo demás siempre ha estado (y eso si que no va a cambiar) en manos de los adevnedizos. Valga como prueba el concierto que la banda australiana The Chevelles ofreció anoche en la sala El Sol de Madrid. Cuatro músicos en el escenario y ochenta personas frente a ellos. Lo demás, el sonido musculoso, las buenas canciones, la actitud de la banda, la respuesta de los pocos afortunados que allí estuvimos, no se puede cuantificar con una cifra. Ahí tenéis un ilustrativo vídeo de The Chevelles en concierto aunque la canción no sea una de mis favoritas. Por último advertir a los mas valientes de que todavía quedan algunas fechas de su gira española. Mas info en http://www.thechevelles.com/

lunes, 3 de marzo de 2008

William Maxwell - Vinieron Como Golondrinas





1 El libro

Vinieron como golondrinas (1937) es la segunda novela de William Maxwell y la primera vez en que el autor se enfrenta con el recuerdo de la muerte de su madre cuando sólamente tenía diez años. Novela breve en cuanto al número de páginas, lo que la hace verdaderamente grande es la delicadeza con la que afronta un hecho tan dramático como la muerte de la madre en el seno de una familia de clase media. Con una prosa limpia, transparente y tierna Maxwell narra los hechos desde el punto de vista de los otros tres miembros de la familia: Bunny, el hijo de ocho años (quizá alter ego del escritor), Robert, su hermano mayor y James, el padre. Y elige como herramienta la sutileza y la elipsis, para evitar las trilladas represantaciones patéticas y cualquier otra estridencia melodramática. Vinieron como Golondrinas es, sin duda, un espléndido ejercicio de contención y delicadeza, mas cercano al código poético del relato que a la incontinencia narrativa habitual en la novela, uno de esos libros cuyo eco sigue resonando durante muchas semanas después de su lectura.

2 El autor


Hablar de William Maxwell (1908-2003) en la parcela editorial es hablar de la época dorada de la narrativa norteamericana del siglo XX. Formó parte junto a Harold W. Ross y William Shawn del triunvirato directivo de la prestigiosa revista The New Yorker y fue editor de autores tan influyentes como J.D Salinger, John Updike, John Cheever o Vladimir Nabokov. Publicó seis novelas y tres libro de relatos, además de un buen número de ensayos y reseñas.

Nacido en Lincoln, Illinois, los que le conocieron definen a Maxwell como un hombre amable que llevó una vida plácida alejada de las convulsiones tan propias de los escritores de su época. Valga una cita suya como prueba de su amor por la vida y la literatura:
“Me encanta ser viejo porque puedo apreciar toda mi vida como si se tratara de una casa y comprender que cada hombre es su propio arquitecto.Y no me importa morir, aunque encuentro insoportable la idea de que, cuando la gente se muere, ya no pueda leer libros.”


3 La editorial

"Vinieron como golondrinas" es mi primer acercamiento a la obra de William Maxwell y tengo que agradecérselo a Páginas del Asteroide, una editorial nacida hace tres años con el loable propósito de traducir al castellano lo que ellos llaman libros fundamentales de la literatura del siglo XX. En su catálogo se pueden encontrar las obras menos conocidas de autores como John Steinbeck, Evelyn Waugh, Nancy Mitford, Robertson Davies o William Maxwell entre muchos otros. El diseño gráfico es exquisito y para los prólogos de sus libros cuentan con reputadas firmas como Joao Lobo Antunes, Rodrigo Fresán, Soledad Puértolas, Andrés Trapiello o Santiago Rocangliolo por mencionar algunos. Visítalos en http://www.librosdelasteroide.com/